La memoria es presente, a 50 años del golpe cívico militar eclesial en Argentina
En este otoñal mes de marzo, mientras en Argentina conmemoramos 50 años del último Golpe de Estado cívico-militar-eclesial, están floreciendo cientos de pequeñas y diversas actividades barriales, autogestivas, con producciones audiovisuales, sonoras, murales, publicaciones y ferias de libros, charlas, debates, creaciones gráficas, bordados, marchas y un sinfín de propuestas y expresiones que reafirman la memoria viva, aún, en los más jóvenes que no vivieron los años más cruentos de la represión.
A pesar del silencio cómplice y corporativo de los uniformados y esos civiles, la gran burguesía capitalista que operó detrás de ellos, mucho se ha logrado en el camino de la verdad y la memoria. Una poderosa urdimbre tejida en el trabajo de Abuelas y de Madres de Plaza de Mayo, de Ex detenidos desaparecidos, de agrupaciones de Hijas e hijos de desaparecidos y también de Hijos e Hijas “desobedientes” de genocidas que los han repudiado.
Y se avanzó con la justicia, la institucional y la colectiva también. Después de intentos de impunidad con leyes de “punto final”, “obediencia debida” e indultos presidenciales, en 2006 se retomaron los juicios por delitos cometidos durante la dictadura. De 361 causas concluidas, existen ya 1231 militares condenados por delitos de lesa humanidad, aunque por el beneficio de la edad cerca del 84% cumple condena con arresto domiciliario, en regimientos u hospitales militares. A la fecha, hay 12 juicios en trámite en diferentes provincias y más de 280 causas en etapa de preliminar.
Recientemente, el 13 de marzo pasado, la Justicia avanzó en Mendoza, con el procesamiento de 15 exintegrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad por delitos contra 56 niños y adolescentes. La mayoría con casos juzgados, se les imputaron cinco tipos de causas específicas: Niños abandonados a su suerte; Violencia directa contra menores; Delitos cometidos durante los operativos; Niños retenidos por el aparato represivo; y Delitos contra la identidad.
En estos 50 años, de los cerca de 500 bebés apropiados por genocidas y cómplices, se ha restituido la verdad en 140 casos con el cuidadoso trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo. La mayoría de las veces se encontraron vivos, con la identidad cambiada y lograron restituirla junto con su historia. Queda un banco de datos genéticos, y cajas con fotos e información en espera aún de encontrarse con quien se decida a buscar la verdad.
Otro de los grandes logros de estos juicios fue encuadrar los delitos contra la integridad sexual, que, si bien fueron denunciados durante el juicio a las Juntas Militares en 1985, fue hasta 2010 que comenzaron a ser juzgados como delitos autónomos de lesa humanidad, por la incorporación de la perspectiva de género en los procesos. Si bien principalmente las víctimas fueron mujeres, niñas y adolescentes, también se registraron delitos sexuales contra varones y travestis.
Respecto a los espacios donde la represión y la tortura tuvieron lugar, la reconstrucción del mapa oficial registra 814 centros clandestinos de detención y tortura en todo Argentina que existieron entre 1974 (porque la represión paramilitar comenzó antes del Golpe mismo) y 1983, en zonas urbanas y también rurales. Muchos de ellos no son lugares necesariamente ocultos o alejados, pero en plena dictadura operaban con total impunidad. Por la ley 26691, sancionada hace 15 años muchos de estos sitios se han preservado y relevado como prueba sustancial de los delitos de lesa humanidad, permitiendo reconstruir allí los hechos durante los juicios.
A finales de 2025, en el predio del ex centro clandestino de detención La Perla, Córdoba, el equipo Argentino de Antropología Forense encontró restos humanos tras lograr, con una fotografía de 1979, acotar la búsqueda a solo 10 ha. de un predio de 14 mil. El pasado 18 de marzo, la justicia federal confirmó la identificación genética de 11 de los 12 restos, ratificando que pertenecen a detenidos desaparecidos. Una señal más que cada detalle puede ser clave para un nuevo hallazgo en este camino que es cotidiano (https://www.ambito.com/informacion-general/identificaron-12-desaparecidos-hallados-el-excentro-clandestino-la-perla-cordoba-n6257554 )
Entre las marchas previas a la gran movilización a Plaza de Mayo el 24 de marzo, desde hace más de 20 años tiene lugar la que comienza en “Automotores Orletti” y termina en “el Olimpo”. El ex CDyT “Orletti” funcionó como base del Plan Cóndor, (la coordinación de información entre dictaduras del cono sur) por donde pasaron cerca de 300 detenidos uruguayos, chilenos, bolivianos, paraguayos, cubanos y brasileros, la mayoría de los cuales siguen al día de hoy desaparecidos. A unas 15 cuadras está el ex centro detención y tortura Olimpo, llamado así por la pretensión de los torturadores de sentirse “como dioses”, destino final de otros centros de detención. En la ciudad de Buenos Aires cada año el barrio de Floresta lo recuerda, sumándole también la plazoleta donde se señala el rapto de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon secuestradas junto a las primeras madres de Plaza de Mayo.
Con distintos festivales de vigilia se preanuncian las grandes movilizaciones que en todo el país se levantan, a pesar del gobierno de ultraderecha, y tal vez por lo mismo, con más fuerza. Porque tenemos el desafío de entender que, más allá del gobierno de turno, muchas políticas de saqueo y endeudamiento impuestos por las dictaduras en el continente, han sido impunes y aún continúan políticas que vuelven con ajuste a los ingresos, reformas laborales y previsionales, precarización de vida, pérdida de derechos básicos de acceso a la salud y la educación, criminalización de la lucha por la tierra y la amenaza permanente contra la naturaleza toda.
Y vuelven también con la negación y la mentira. En la misma sintonía de la Teoría de los “dos demonios” o “la guerra sucia” que pretende analogar la represión paramilitar de los dictadores con las acciones de organizaciones populares, hoy la estrategia de la derecha militar es exigir “Memoria completa” para tener “una Argentina en paz”, victimizando a las familias militares y aludiendo a que no se ha contado “toda la historia”. Ellos, los mismos que al día de hoy siguen sin decir dónde están nuestros desaparecidos, los cobardes que han callado todos estos años, han ocultado los archivos, los que nos han endeudado, se han quedado con propiedades, instituciones, con hijxs, los que lo han privatizados todo, gozando la impunidad de todos estos años, esos mismos hoy, se victimizan al ser señalados.
Militares, empresarios corruptos y la iglesia cómplice, es decir, lo peor del patriarcado, ¡no tendrán descanso mientras haya memoria! Por eso vamos a plaza, a las calles, que sepan que aquí seguimos, exigiendo la apertura de los archivos, que digan dónde están nuestrxs desaparecidxs. ¡Seguiremos gritando que fue genocidio! ¡Seguiremos diciéndoles que no nos olvidamos!
Con todxs presentes, y los 30.000 también, hoy en Plaza de Mayo. A 50 años del Golpe, ¡no nos reconciliamos!





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